Un ateo es un integrista de la nada. Suena ridÃculo, ¿no?
Un fanático religioso es alguien que piensa que los hombres están equivocados. Duda, pues, de los hombres.
Un ateo duda de la palabra de Dios.
Hasta el momento no conozco a Dios personalmente, y quizás por eso le doy un margen de confianza.
De los hombres, por contra, creo que tengo razones suficientes como para dudar.
Jesucristo fue un hombre que se dejó subir a una cruz porque era como uno de esos chicos más valientes que se encaraman a la valla de un huerto para demostrarte que puedes pasar al otro lado y comer toda la fruta que te apetezca. La imagen que le queda a un ateo de eso es bastante penosa, claro, porque lo último que ve es al chico haciendo equilibrios entre un lado y otro del murete, presto a descalabrarse. Un cristiano se lo imagina poniéndose morado a sandÃas y melocotones frescos.
El ateo piensa que lo que deberÃa hacer Jesús es lanzar melocotones desde el otro lado de la valla. Entonces, se los comerÃa tranquilamente. Los ateos son unos listos. Los cristianos piensan que ya que el otro ha dado el salto, lo menos que pueden hacer si quieren comer fruta es hacer lo mismo.
Si se jugaran la existencia de Dios a un partido de fútbol, los ateos jugarÃan con diez defensas y un delantero centro, al que jamás le echarÃan una bola, tal es su desconfianza. IrÃan a empatar a cero.
Los cristianos, viendo esa actitud, tampoco se molestarÃan en atacar mucho. Los cristisnos están convencidos de que los partidos se deciden en la prórroga.
La única verdad, verdades... la tiene el hombre. Saludos
http://www.lacoctelera.com/lo-que-hay/post/2006/10/08/sin-ti
Bienvenida al mundo de los blogs, MarÃa. Creo que es una experiencia estupenda y muy enriquecedora, sobre todo para relativizar las propias opiniones y aprender a formar una opinión desde la duda.
El tema que propones en este tu primer post me encanta, y no estoy muy lejos de tu planteamiento. Confieso que primero fui cristiano y después ateo. Y en los dos planteamiento he sido fanático, al menos si aceptamos la definición que propone el DRAE: "Que defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias u opiniones, sobre todo religiosas o polÃticas".
Ahora me sigo considerando ateo, pero sé que esto no tiene gran mérito. Es más, detesto la arrogancia con la que solemos comportarnos muchos ateos. Lejos de ser los poseedores de la verdad, somos los menos atrevidos, los más conformistas, los más cobardes. Pero, en mi caso, es una cobardÃa y un conformismo sincero. Soy incapaz de creer. Pero, por suerte, estoy aprendiendo a respetar al otro.
Qué buen texto. Es difÃcil decir qué fue lo que me gustó de él, aunque sospecho que es la originalidad (bien precioso en esta red llena de reiteración)
Con imágenes muy poco pretenciosas, logra transmitir el atisbo de una idea bastente profunda, me parece.
Lástima que no hemos tenido más de estos textos, con tanta chispa.